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Automatizar donde el aire mismo puede encenderse

Un depósito con vapores de solvente o polvo de harina en el aire se puede automatizar, pero no con equipo eléctrico común: ahí un motor, un tablero o una chispa por rozamiento son fuentes de ignición. Para eso existe la versión del robot lanzadera preparada para atmósferas explosivas. En STOKA la diseñamos, importamos, instalamos, integramos y le damos soporte, partiendo siempre de la clasificación de zonas que firma el especialista en higiene y seguridad de su planta. Sin esa clasificación no hay proyecto, y conviene saberlo antes de pedir una cotización.

Cuéntenos su problema

¿Se puede automatizar un depósito donde el aire puede prender?

Sí, pero no con equipo común. En un depósito con vapores inflamables o polvo combustible en suspensión, el equipo eléctrico corriente es una fuente de ignición más: motores, contactos, tableros y superficies calientes. Automatizar ahí no está prohibido. Lo que está prohibido es meter adentro una máquina que no fue construida para esa atmósfera.

¿Qué es un robot lanzadera ATEX y qué quiere decir esa sigla?

ATEX es la forma corta de atmósferas explosivas (ATEX), la categoría que agrupa a los equipos construidos para trabajar donde el aire mismo puede encenderse. Un robot lanzadera ATEX es el mismo carro que entra al canal de la estantería y trae la carga hasta la boca, pero fabricado de manera que no pueda iniciar una explosión. Eso no es un accesorio que se agrega al final: es otra construcción del motor, de la envolvente que lo contiene, del cableado, de la puesta a tierra y de los materiales que rozan entre sí. La diferencia no está en lo que el carro hace, sino en lo que tiene prohibido producir: chispa, arco eléctrico, superficie caliente y acumulación de electricidad estática. En almacenamiento de mercadería peligrosa esa distinción es la que separa un proyecto presentable de uno que no se puede presentar.

Dónde aparece el riesgo: depósitos que son zona clasificada sin que nadie lo diga

Los casos más conocidos son los líquidos: depósitos de solventes, de pinturas, de alcoholes, de aerosoles y de agroquímicos, donde el vapor que desprende el producto se mezcla con el aire y forma una atmósfera que puede encenderse. Alcanza con un envase mal cerrado, un trasvase o un derrame para que la concentración suba en un sector puntual.

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El segundo grupo sorprende más, porque no huele a nada: el polvo combustible. Harina, azúcar, almidón, leche en polvo, aluminio, madera, carbón. Cuando ese polvo queda en suspensión en concentración suficiente se comporta como un combustible gaseoso, y una chispa alcanza. Peor todavía: el polvo depositado sobre estructuras y luminarias se levanta con la primera explosión chica y alimenta una segunda, más grande. Por eso en depósitos de alimentos secos o de metales en polvo la conversación no es si hace falta equipo protegido, sino en qué sectores y con qué severidad.

Qué cambia adentro del equipo: una lista de cosas que no pueden pasar

Conviene leer la versión ATEX al revés: no como una lista de componentes especiales, sino como una lista de cosas que el carro tiene prohibido producir. No puede haber chispa eléctrica, así que los motores y los tableros cambian de construcción y el cableado deja de ser un cableado cualquiera.

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No puede haber superficie caliente, así que el equipo se diseña para disipar el calor que genera y se limita la temperatura que puede alcanzar cualquier parte expuesta. No puede haber chispa mecánica, así que se eligen materiales y pares de contacto que no chispeen al rozarse ni al golpearse. No puede haber acumulación de electricidad estática, así que ruedas, guías y estructura se conectan a tierra de una manera que en un shuttle común nadie mira. Y la carga de baterías, que es un momento particularmente sensible, se resuelve fuera del sector clasificado. Las condiciones y certificaciones exactas del equipo elegido se entregan con el diagnóstico.

Sin clasificación de zonas no hay proyecto

Antes que el equipo está el plano. La clasificación de zonas es el documento que dice qué sector del depósito puede tener atmósfera explosiva, con qué sustancia, con qué frecuencia y durante cuánto tiempo.

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La firma un especialista en higiene y seguridad del lado del cliente, que conoce los productos, los trasvases, la ventilación y la historia de la planta. STOKA parte de ese documento: no lo reemplaza ni lo estima. Es la única manera de que el equipo que entra al depósito corresponda al riesgo real y no a una suposición. Si todavía no tiene la clasificación hecha, ese es el primer paso del proyecto, y es un paso que hay que dar igual, con automatización o sin ella, porque también condiciona la instalación eléctrica, la iluminación y los equipos de piso. Con el plano de zonas en la mano, el relevamiento del depósito se vuelve una conversación técnica en vez de una lista de supuestos.

Qué no cambia: la lógica de almacenamiento es la misma

Conviene decirlo con todas las letras, porque suele generar dudas: la versión para atmósferas explosivas no es otro sistema. La lógica de almacenamiento es la misma que la del robot lanzadera, el carro sigue entrando al canal, la densidad que se gana es la misma —dentro de los rangos con los que trabaja STOKA, hasta tres veces la actual, con hasta el 66% del piso liberado— y el software también, con la misma trazabilidad y el mismo registro de cada movimiento.

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Los sistemas automáticos siguen trabajando entre 7 y 40 metros de altura y el plazo de instalación sigue siendo de 3 a 4 meses desde la orden de compra. Lo que cambia es la construcción del equipo y el trabajo de ingeniería previo. En mercadería peligrosa, además, la trazabilidad tiene un valor propio: saber exactamente qué hay, cuánto y dónde es parte de la gestión del riesgo, no sólo del inventario.

¿Qué define un proyecto de lanzadera en atmósfera explosiva?

No publicamos tablas de especificaciones modelo por modelo: la ficha detallada se entrega con el diagnóstico, dimensionada sobre su operación. Estos son los criterios con los que se elige.

La clasificación de zonas, primero
Es el dato de entrada del proyecto y lo aporta su especialista en higiene y seguridad. Define qué sectores necesitan equipo protegido y con qué severidad. Sin ese documento no se dimensiona: se estima, que es exactamente lo que no hay que hacer.
Gas y vapor o polvo combustible
No es el mismo problema. El vapor de solventes se dispersa y se concentra cerca del origen; el polvo se deposita, se vuelve a levantar y puede alimentar una segunda explosión. La protección del equipo se resuelve distinto en cada caso.
Cuánto del depósito está realmente clasificado
Rara vez es todo. Si la zona con riesgo es un sector acotado, conviene automatizar el resto con equipo estándar y tratar ese sector aparte. Equipar de más un depósito entero encarece el proyecto sin agregar seguridad.
Mantenimiento, repuestos y carga de baterías
Un equipo protegido se interviene distinto: hay tareas que no se hacen dentro de la zona y la carga de baterías se resuelve afuera. Conviene mirarlo en la etapa de layout, porque define recorridos y sectores de servicio.
El volumen por referencia sigue mandando
La atmósfera define cómo tiene que ser el equipo, no si conviene. Si el volumen por referencia no llena el canal, un shuttle no se justifica, sea ATEX o no. El criterio de fondo del sistema no cambia.

Ingeniería aplicada a su operación

¿Cuándo no conviene un robot lanzadera ATEX?

Cómo trabajamos

Cuando el riesgo se puede eliminar en vez de convivir con él. Muchas veces mejorar la ventilación del sector, cambiar el envase, corregir el punto de trasvase o mudar el producto inflamable a un depósito separado cuesta una fracción de lo que cuesta un equipo certificado, y además reduce el riesgo en lugar de administrarlo. Ese análisis va antes de cualquier cotización. Tampoco conviene cuando la zona clasificada es una parte chica del depósito: ahí lo razonable suele ser automatizar el resto con equipo estándar y dejar ese sector con operación manual y sus propios procedimientos. Y no conviene arrancar sin la clasificación de zonas hecha, porque el proyecto entero se apoyaría en supuestos. Por último valen todos los límites del robot lanzadera común: si tiene muchas referencias con poco volumen cada una, o necesita acceso inmediato a cualquier pallet, eso no lo arregla la versión ATEX.

Preguntas frecuentes

¿Qué quiere decir ATEX?

Es la forma corta de atmósferas explosivas (ATEX). Agrupa a los equipos construidos para trabajar donde el aire puede contener gases, vapores o polvo inflamable en concentración suficiente para encenderse. Un equipo ATEX no es uno reforzado: es uno diseñado para no poder generar chispa, arco eléctrico ni superficie caliente.

¿STOKA hace la clasificación de zonas de mi depósito?

No. La clasificación la firma un especialista en higiene y seguridad de su lado, que conoce los productos, los trasvases y la ventilación de la planta. Nosotros la tomamos como dato de entrada y dimensionamos el sistema sobre esa base. Sin clasificación no hay proyecto, y no es una formalidad.

¿Pierdo densidad o funciones respecto de un shuttle común?

No. La lógica de almacenamiento, la densidad y el software son los mismos: hasta tres veces la densidad actual, hasta el 66% del piso liberado y el mismo registro de inventario. Lo que cambia es cómo está construido el equipo y la ingeniería previa que hace falta para especificarlo bien.

¿Y si sólo un sector de mi depósito es zona clasificada?

Es el caso más común y suele ser una buena noticia. Se automatiza el resto con equipo estándar y ese sector se trata aparte, con equipo protegido o con operación manual y procedimientos propios. La frontera entre zonas se define en el layout, junto con la clasificación.

Traiga el plano de zonas y hablamos de equipos

El relevamiento parte de su clasificación de zonas y define qué sector lleva equipo protegido, qué sector se automatiza con equipo estándar y qué conviene dejar manual. Con eso entregamos layout, ficha técnica y cotización.