STOKA / Sistemas

El software que hace funcionar un depósito automático

El software es el que decide. Un depósito automático sin software es un conjunto de máquinas que no sabe qué mover ni en qué orden. El software define dónde se guarda cada cosa, con qué prioridad se retira y qué equipo lo hace, y deja registrado cada movimiento. STOKA diseña, importa, instala, integra y da soporte a estos sistemas, y los conecta con lo que su empresa ya usa. Esta página explica cada capa en criollo antes de nombrarla con su sigla, aclara la diferencia con el sistema de gestión empresarial y le dice cuándo todavía no hace falta.

Cuéntenos su problema

¿Por qué se pierde tiempo buscando mercadería que figura en el sistema?

Porque el sistema de su empresa sabe cuánto stock hay, pero no dónde está. Si la ubicación se anota a mano, o vive en la cabeza de quien preparó el último pedido, cada búsqueda se convierte en una recorrida. El software de depósito registra la posición exacta en cada movimiento y transforma esa recorrida en una instrucción.

¿Qué es el software de un depósito y qué hace cada capa?

En criollo: es el que piensa. Son cuatro capas apoyadas una sobre la otra. La primera decide qué mover y a dónde: lleva el inventario, asigna las ubicaciones, ordena los pedidos y dispara la reposición. Esa capa es el sistema de gestión de almacén (WMS, por warehouse management system). La segunda convierte esa decisión en órdenes concretas para cada equipo y coordina quién se mueve primero, para que dos máquinas no se peleen el mismo tramo: es el sistema de control (WCS, warehouse control system). La tercera maneja el detalle fino de los equipos de manipulación, el movimiento que toma la caja y la deposita donde corresponde: es el sistema de gestión de la manipulación (HMS, handling management system). La cuarta es la visualización en tres dimensiones, que muestra el estado del depósito en pantalla y deja ver dónde se está formando el cuello de botella antes de que frene todo. STOKA implementa las cuatro capas y las integra con lo que ya usa.

WMS contra ERP: la pregunta que aparece en toda reunión

Es la duda más frecuente y conviene despejarla temprano. El sistema de gestión empresarial (ERP, enterprise resource planning) es el que la empresa ya tiene: factura, compra, contabiliza y sabe cuánto stock hay de cada referencia.

Seguir leyendo

El sistema de gestión de almacén sabe otra cosa: dónde está cada unidad, en qué estado, de qué lote, con qué vencimiento y en qué orden conviene retirarla. El ERP responde cuánto tengo; el WMS responde dónde está y qué saco primero. Por eso un ERP no reemplaza a un WMS: puede tener el saldo contable impecable y aun así no decirle a nadie de qué estante bajar el pallet. Al revés tampoco: el WMS no factura ni compra. Lo que corresponde es que hablen entre ellos. El ERP manda el pedido, el WMS resuelve la ejecución adentro del depósito y devuelve el movimiento confirmado con su ubicación. Si tiene un ERP con un módulo de ubicaciones simple y pocos movimientos por día, puede alcanzarle: el WMS se justifica cuando la ubicación, la secuencia y la trazabilidad cuestan horas todos los días.

Del pedido a la máquina: control y manipulación

Entre la decisión y el movimiento físico hay una traducción. El sistema de gestión de almacén dice mueva el pallet de la posición A a la playa de despacho; el sistema de control convierte esa frase en órdenes para cada equipo, en el orden correcto y con los permisos correctos: qué transportador arranca, qué máquina entra al pasillo, cuál espera.

Seguir leyendo

Sin esa capa, dos equipos pueden pedir el mismo tramo al mismo tiempo y el depósito se frena solo. El sistema de control también administra las prioridades: una salida urgente pasa antes que una reposición, y una reposición pasa antes que un reordenamiento interno. La capa de manipulación es todavía más fina: maneja el detalle de los equipos que toman y depositan la mercadería, la secuencia de agarre, el punto exacto de apoyo y la confirmación de que la unidad quedó donde tenía que quedar. Cuanto más automatizado es el depósito, más pesa esta traducción, porque es la que evita que la capacidad instalada quede esperando una orden.

Ver el depósito en pantalla antes de que se frene

La visualización en tres dimensiones no es una animación para la sala de reuniones. Es la representación del estado real del depósito en pantalla: qué posiciones están ocupadas, qué equipos están trabajando, qué órdenes están en cola y dónde se está acumulando trabajo pendiente.

Seguir leyendo

Sirve para dos cosas concretas. La primera es encontrar el cuello de botella antes de que frene todo: cuando la cola crece siempre en el mismo punto, el problema no está en el equipo que se detuvo sino en el tramo anterior, y eso en una planilla no se ve. La segunda es operar sin recorrer el depósito para entender qué está pasando, algo que importa cuando el sistema trabaja en altura o en cámara de frío, donde la inspección visual directa es incómoda o directamente inviable. También sirve durante la puesta en marcha, para comparar el comportamiento real contra el que se dimensionó en el proyecto y corregir parámetros antes de que se vuelvan costumbre.

Integración e inventario exacto: hablar con lo que ya usa

El software del depósito no reemplaza a los sistemas de la empresa: se conecta con ellos. La conexión se hace por interfaz de programación (API, application programming interface), que es el modo estándar de que dos sistemas intercambien datos sin que nadie los recopie a mano: el sistema de gestión empresarial envía los pedidos y las órdenes de compra, y el del depósito devuelve las confirmaciones de recepción, las ubicaciones y los movimientos.

Seguir leyendo

El alcance de esa integración se define contra el sistema que ya tiene y contra la interfaz que expone; no se promete antes de verlo. El beneficio más medible aparece en el inventario: con el registro automático de cada movimiento la exactitud deja de depender de una planilla posterior, y el recuento deja de ser una jornada completa de gente. Ese tiempo tiene precio: un operario de depósito representa para la empresa USD 965 por mes, USD 11.580 al año (CCT 40/89 rama logística, junio 2026), con cargas sociales del 34,6% del costo laboral (IARAF, febrero 2026).

¿Qué define el alcance del software que necesita?

No publicamos tablas de especificaciones modelo por modelo: la ficha detallada se entrega con el diagnóstico, dimensionada sobre su operación. Estos son los criterios con los que se elige.

Si las ubicaciones ya están asignadas
Es el primer filtro y el más ignorado. Si la mercadería se guarda donde hay lugar y no en una posición identificada, el software no tiene sobre qué trabajar. Ordenar ubicaciones es tarea de proceso y va antes de cualquier licencia.
Movimientos por día y cantidad de referencias
Pocos movimientos y pocas referencias se sostienen con el módulo de ubicaciones del sistema de gestión empresarial. Cuando los movimientos son muchos, repetitivos y con secuencia obligada por lote o vencimiento, ahí se justifica un sistema de gestión de almacén propio.
Qué equipos automáticos hay, o va a haber
Si el depósito es manual, la conversación empieza y termina en el sistema de gestión de almacén. Cada equipo automático que se suma incorpora la capa de control, y los equipos de manipulación incorporan además la capa que maneja su detalle.
Qué interfaz expone su sistema actual
La integración se hace por interfaz de programación, y no todos los sistemas exponen la misma. De eso dependen el alcance real del intercambio, qué datos viajan en cada sentido y con qué frecuencia se sincronizan. Se verifica antes de cotizar.
Trazabilidad exigida por lote, vencimiento o serie
Alimentos, farmacia y cualquier producto con vencimiento obligan a seguir la unidad, no solo el saldo. Ese requisito define la estructura de datos del sistema y suele ser el motivo que inclina la decisión, más que la cantidad de pallets.

Ingeniería aplicada a su operación

¿Cuándo no hace falta comprar software todavía?

Cómo trabajamos

Si todavía no asignó ubicaciones ni estandarizó la unidad de carga, ningún software le va a dar un dato confiable. Le estaría pidiendo que ordene un desorden que no conoce: el sistema va a registrar con precisión posiciones que en el piso no existen, y el resultado va a ser un inventario prolijo en pantalla y una recorrida igual de larga en el depósito. Primero el proceso. Sacar el stock que no rota, definir un código de ubicación, estandarizar el pallet y la caja, y fijar quién confirma cada movimiento: esa tanda cuesta poco y es la que después hace confiable al software. Tampoco hace falta un sistema de gestión de almacén propio si el depósito es chico, con pocas referencias y pocos movimientos por día, y el sistema de gestión empresarial que ya usa tiene un módulo de ubicaciones que alcanza. Y si el problema es de recorridos, el software no lo arregla: eso se resuelve con layout.

Preguntas frecuentes

¿No me alcanza con el sistema de gestión empresarial que ya tengo?

Puede alcanzarle, y en depósitos chicos suele alcanzar. El sistema de gestión empresarial (ERP) sabe cuánto stock hay; el de almacén (WMS) sabe dónde está, en qué estado y en qué orden conviene retirarlo. Si esas tres preguntas hoy se responden buscando, el módulo del ERP se quedó corto. Si se responden solas, no compre nada.

¿Se integra con el sistema que ya usamos?

Se integra por interfaz de programación (API), que es el modo estándar de que dos sistemas intercambien datos sin recopiar nada a mano. El alcance depende de la interfaz que exponga su sistema actual, así que se verifica contra su instalación antes de cotizar. No prometemos una integración sin haber visto qué expone del otro lado.

¿Puedo empezar por el software y automatizar más adelante?

Sí, y en general es el orden que recomendamos. El sistema de gestión de almacén ordena ubicaciones, secuencias y datos sobre la operación que ya tiene, y esos datos son los que después permiten dimensionar bien un sistema automático. Automatizar primero y ordenar después es el camino caro: se compra capacidad sobre supuestos en vez de sobre movimientos medidos.

¿Cuánto tarda la puesta en marcha y cuándo se paga?

Para los sistemas automáticos, el plazo de instalación es de 3 a 4 meses desde la orden de compra, y la puesta en marcha del software corre en paralelo con el montaje. El repago se ubica entre 18 y 36 meses según la operación (criterio STOKA). Un proyecto de software solo, sobre un depósito manual, se resuelve en plazos más cortos.

Antes de comprar software, conviene ver cómo trabaja el depósito

El relevamiento en sitio mide movimientos por día, referencias, unidad de carga y estado de las ubicaciones, y revisa qué interfaz expone su sistema actual. Con eso definimos el alcance real. Y si le alcanza con lo que ya tiene, se lo decimos.