Usted decide
El alcance del proyecto, el presupuesto, la prioridad entre etapas y los plazos del negocio. También qué parte de la operación se puede tocar y qué parte no.
STOKA / Cómo trabajamos
Todo proyecto de STOKA empieza con los datos de su operación, no con un catálogo. Con el plano, el maestro de productos y los movimientos de un período representativo, STOKA evalúa qué conviene hacer, en qué orden y con qué tecnología. Si no conviene hacer nada, también se lo decimos.
Cuéntenos su problemaEl método es el mismo para un almacén, un depósito o una bodega: lo que cambia es la escala, no el orden de las preguntas.
Su consulta la lee el mismo equipo de ingeniería que va a trabajar en el proyecto. No hay una capa comercial que después lo derive a otra persona. Le respondemos en 24 horas hábiles.
Esa primera respuesta no es una cotización. Dice si hay algo para evaluar con lo que nos contó, qué datos faltan para evaluarlo bien y cuál sería el paso siguiente. Si lo que necesita no es algo que podamos resolver, se lo decimos ahí mismo, antes de que invierta tiempo en reuniones.
Ninguna etapa empieza sin que la anterior haya cerrado con algo escrito.
La integración con el sistema de gestión que su empresa ya usa se evalúa en el relevamiento, no al final.
Ninguno es un trámite. Cada uno cierra una pregunta que, sin él, solo se puede contestar con una estimación. Si le falta alguno, escríbanos igual: parte del trabajo inicial es ayudar a armarlo.
Cuánto volumen tiene realmente disponible el edificio, que casi nunca coincide con los metros cuadrados de la escritura.
Si existe una unidad de carga estándar o hay que crearla. Es lo que decide qué tecnología entra en la conversación y cuál queda afuera.
Cuántas entradas y salidas por hora tiene que sostener el sistema en el pico, no en el promedio. Un sistema dimensionado sobre el promedio se satura el primer día pico.
Qué parte del costo actual es trabajo, y cuánto de ese trabajo es caminata y traslado en lugar de valor agregado.
Con qué se mueve hoy la carga —autoelevadores o montacargas, apiladores, transpaletas— y qué de todo eso se sigue usando después del proyecto.
Columnas, portones, instalaciones colgadas, contrato de alquiler y estacionalidad. Son las que descartan alternativas antes de dibujarlas.
Quien todavía no puede reunir estos datos no está listo para un proyecto, y conviene decírselo antes que después. Si el proyecto avanza, el relevamiento detallado se completa desde un formulario que se puede guardar a medio hacer.
Cuatro cosas, por escrito. El estado actual de la operación, medido y no descrito. La capacidad real que tiene hoy el edificio, que es la pregunta que casi nadie tiene contestada. La propuesta ordenada por etapas, con lo que resuelve cada una. Y el orden de magnitud de la inversión de cada etapa.
No lleva precios cerrados: un precio anterior a la ingeniería de detalle es un número inventado. Tampoco promete un resultado porcentual. Lo que dice es qué limita hoy su operación, qué capacidad real tiene el edificio y en qué orden convendría avanzar. Si la conclusión es que todavía no conviene invertir, eso también queda escrito, con el motivo.
Usted decide
El alcance del proyecto, el presupuesto, la prioridad entre etapas y los plazos del negocio. También qué parte de la operación se puede tocar y qué parte no.
STOKA decide y firma
El dimensionamiento, la ingeniería del sistema y la verificación técnica. Si el cálculo no da, no hay presupuesto que lo cambie: se lo decimos y proponemos otra cosa.
Hay una tercera categoría, que no decide ninguno de los dos. La tolerancia de planitud del piso y la carga admisible las fija el fabricante del equipo elegido, y las verifica un profesional matriculado con la medición hecha antes de la instalación. No se negocian ni se estiman.
STOKA trabaja desde su base en Mendoza, Argentina, y evalúa proyectos en toda Latinoamérica. La evaluación se hace a distancia con los datos de su operación, en el mismo idioma y con husos horarios cercanos, y viajamos cuando el proyecto lo justifica.
Lo que no vamos a decirle es que tenemos una oficina donde no la tenemos. Mendoza es la única base de STOKA: no hay otra sede, ni filial, ni personal radicado en otro país. Y un tiempo de llegada a planta que no podemos sostener no es un argumento de venta: es un problema esperando. Cómo se ejecuta cada etapa en su país se define en la propuesta, con responsable y alcance a la vista.
Pasa seguido, y es parte del método. A veces la operación está por cambiar y cualquier diseño de hoy queda viejo en seis meses. A veces el problema no es de volumen sino de orden, y comprar equipamiento sería gastar de más para resolver algo que se arregla reasignando ubicaciones.
Cuando la respuesta es que todavía no conviene, se lo decimos con el motivo y con qué tendría que cambiar para que convenga: qué dato habría que volver a medir, qué decisión del negocio lo destraba, qué escalón anterior conviene hacer primero. El diagnóstico le queda igual, y con él la conversación sigue abierta.
El plano del almacén con medidas y altura libre, el listado de productos con su unidad de carga y los movimientos de un período representativo. Con eso alcanza para empezar. Si le falta alguno, escríbanos igual: parte del trabajo inicial es ayudar a armarlo.
No para la primera evaluación: se hace a distancia con los datos que usted envía. La visita técnica se coordina cuando el proyecto la justifica, y lo que se verifica en esa visita se lo decimos de antemano.
Respondemos en 24 horas hábiles. Esa primera respuesta dice si hay algo que evaluar, qué datos faltan y cuál sería el paso siguiente. No es una cotización: los precios no se publican ni se estiman por correo.
Sí. Se entra por el escalón que permita el presupuesto, y el primero —ordenar layout, ubicaciones, procesos y capacitación— no exige comprar equipos. Un almacén pequeño y ordenado rinde más que uno grande sin ubicaciones definidas.
Le queda el diagnóstico: qué limita hoy su operación, qué capacidad real tiene el edificio y en qué orden convendría avanzar. Si la conclusión es que todavía no conviene invertir, se lo decimos con el motivo.
Cuéntenos el problema. Si podemos resolverlo, le mostramos cómo. Si no, se lo decimos de entrada. Le respondemos en 24 horas hábiles.