La mercadería al operario: qué cambia en la práctica
En una preparación convencional, la persona recorre el depósito con un carro y un listado. Estudiar dónde se le va el tiempo siempre da el mismo reparto: la mayor parte es traslado, una parte es buscar y confirmar, y una fracción chica es efectivamente tomar el producto.
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El miniload borra el traslado. El operario trabaja de pie en una estación fija, con la caja llegando a la altura de las manos y la pantalla indicando qué tomar y cuánto. Se acaba el ida y vuelta, se acaba subir a una escalera y se acaba caminar hasta la ubicación equivocada. El efecto secundario es la exactitud: con el sistema decidiendo qué caja llega y el registro asociado a cada movimiento, la exactitud de inventario deja de depender de que alguien anote bien. Además, una estación fija es un puesto que se puede iluminar, climatizar y adaptar a la altura de la persona, cosa que un pasillo de siete metros no es.
