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El metro cúbico frío es el más caro del depósito

En una cámara de frío el metro cúbico cuesta más que en cualquier otro sector, y además es el peor lugar para que trabaje una persona. Automatizar la cámara ataca las dos cosas a la vez: densifica el volumen caro y saca gente del frío. El límite lo pone la temperatura: el robot lanzadera trabaja hasta −25 °C, y si su cámara opera más fría, el equipo que corresponde es el transelevador, que llega hasta −30 °C. En STOKA diseñamos, importamos, instalamos, integramos y damos soporte a los dos.

Cuéntenos su problema

¿Por qué el frío es el sector más caro de todo el depósito?

Porque además de la superficie se paga el aislamiento, el equipo de refrigeración y la energía que lo sostiene todo el año. Cada metro cúbico frío arrastra ese costo, esté lleno o vacío. Y cada vez que se abre una puerta para que entre un autoelevador, parte de ese frío se va afuera.

¿Qué es un robot lanzadera para cámara de frío?

Es el mismo carro que trabaja adentro del canal de la estantería, construido para operar dentro de la cámara y no afuera. La diferencia empieza en el dato que decide todo: los shuttles trabajan hasta −25 °C. Por debajo de esa temperatura el equipo que corresponde es el transelevador de pallets, la máquina que se mueve por el pasillo elevando la carga hasta su posición, y que llega hasta −30 °C. Ese contraste no es un detalle de ficha técnica: define el sistema entero antes que la densidad, el layout o el presupuesto. De ahí para abajo, la versión de frío cambia en lubricantes y componentes preparados para baja temperatura, en cómo se maneja la condensación y el hielo cuando algo cruza de la cámara al ambiente templado, en el rendimiento de las baterías y en las esclusas o cortinas que separan zonas. La lógica de almacenamiento y el software son los mismos que en cualquier otro shuttle.

El número que decide: −25 °C para el shuttle, −30 °C para el transelevador

Antes de hablar de densidad, de layout o de presupuesto hay que resolver una sola pregunta: a qué temperatura trabaja realmente su cámara. El robot lanzadera llega hasta −25 °C.

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El transelevador de pallets llega hasta −30 °C. Cinco grados que en la práctica separan dos proyectos distintos, con estructura, ritmo y costo propios. Y el dato que hay que traer al relevamiento no es la temperatura nominal, la que figura en el tablero, sino la de trabajo real: medida en el punto más frío, en el peor momento del ciclo, con la cámara cargada y en plena operación. Una cámara declarada a −22 °C que en el fondo, después de una descarga, marca −27 °C es otra cámara. Empezar por acá evita el peor final posible de un proyecto: descubrir el límite térmico cuando el equipo ya está comprado. Si no tiene la medición, se hace durante el relevamiento.

Qué cambia adentro de la cámara: lubricantes, hielo y baterías

El frío ataca al equipo por cuatro lados. Los lubricantes se espesan, así que se usan los formulados para baja temperatura; si no, el carro empieza a exigir de más en cada movimiento.

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La humedad se convierte en hielo: cada vez que algo cruza de la cámara al ambiente templado se condensa agua encima, y esa agua congela en el ciclo siguiente sobre guías, sensores y contactos. Por eso se definen recorridos, tiempos de permanencia y rutinas de descongelamiento antes de instalar nada. Las baterías rinden distinto en frío: entregan menos y se cargan peor, así que el sector de carga y los tiempos del ciclo se dimensionan con eso adentro. Y por último están las esclusas y las cortinas entre zonas, que es donde el proyecto de automatización se cruza con el de refrigeración: definen por dónde pasa la carga, cuánto aire frío se pierde en cada paso y qué equipo puede estar de cada lado.

El ahorro que no se ve: cada apertura de puerta cuesta energía

El alquiler industrial premium en el AMBA está en USD 7,33 por m² por mes (CBRE, segundo trimestre de 2026), y sobre esa base la cámara suma aislamiento, equipo y energía. Ahí aparece un costo que no figura en ninguna cotización de estantería: el frío que se escapa.

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En una cámara operada con autoelevadores la puerta se abre a cada movimiento, queda abierta mientras el equipo entra o sale y deja pasar aire templado y húmedo que después hay que volver a enfriar y secar. Ese mismo aire es el que forma el hielo en el piso y en los evaporadores. Un sistema automático cambia el patrón: la carga entra y sale por un punto definido, con menos aperturas y por menos tiempo, y el interior deja de necesitar iluminación permanente y circulación de gente. No publicamos una cifra de ahorro energético porque depende de su cámara; se calcula en el relevamiento, con sus movimientos.

La gente que hoy trabaja adentro del frío

Una cámara de congelados es un puesto de trabajo hostil. La ropa térmica hace todo más lento, la visibilidad baja con el vaho y la jornada se organiza con pausas obligatorias de recuperación fuera del frío: la hora trabajada rinde menos que la misma hora en un depósito templado.

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El costo empresa de un operario de depósito es de USD 965 por mes, unos USD 11.580 al año, según el convenio colectivo 40/89 de la rama logística a junio de 2026, con cargas sociales que representan el 34,6% del costo laboral (IARAF, febrero de 2026). En cámara ese costo por unidad movida sube, porque la misma persona mueve menos. Automatizar no borra el puesto: lo reubica del otro lado de la puerta, en el pasillo de preparación, en el control del sistema y en el mantenimiento, que es donde una persona rinde y donde no se congela.

¿Qué define un proyecto de lanzadera en cámara de frío?

No publicamos tablas de especificaciones modelo por modelo: la ficha detallada se entrega con el diagnóstico, dimensionada sobre su operación. Estos son los criterios con los que se elige.

La temperatura real de trabajo
Es el primer criterio y el más terminante: hasta −25 °C entra el shuttle; más frío que eso corresponde el transelevador, que llega a −30 °C. Se mide en el punto más frío y en el peor momento del ciclo, no en el tablero.
El cruce entre frío y temperatura ambiente
Dónde termina la cámara y empieza el depósito templado define esclusas, cortinas, condensación y rutinas de descongelamiento. Es la decisión de layout que más impacta en el mantenimiento, y conviene tomarla antes de elegir equipo.
Rotación y volumen por referencia
El canal profundo se paga con orden de salida. En frío eso se combina con vencimientos y lotes, así que hay que definir si necesita sacar primero lo más viejo y prever canales con acceso por los dos extremos.
Altura libre y estado del piso de la cámara
Los sistemas automáticos trabajan entre 7 y 40 metros. La altura se mide al punto más bajo que interfiere, evaporadores incluidos, y el piso se verifica en sitio: planitud y carga admisible deciden si el carro corre parejo.
Cuánta gente hay hoy adentro del frío
Cuente las horas-persona que se trabajan dentro de la cámara y las pausas de recuperación que exige la jornada. Ese número, cruzado con el costo empresa del operario, es la mitad del caso económico; la otra mitad es el volumen que gana, que puede llegar a triplicar la densidad actual.

Ingeniería aplicada a su operación

¿Cuándo no conviene automatizar la cámara de frío?

Cómo trabajamos

Cuando la cámara es chica, la respuesta casi siempre es no: el costo fijo del sistema no se reparte entre suficientes posiciones y el payback de 18 a 36 meses con el que trabajamos deja de cerrar. Lo mismo si la rotación es baja: un volumen que entra y sale poco no justifica un equipo pensado para moverse. Tampoco conviene si la mercadería es demasiado despareja —pallets mal armados, alturas distintas, film flojo, cajas que sobresalen—, porque el carro necesita una unidad de carga estable, y en frío eso se nota más, no menos. Si la cámara opera más fría que −25 °C el shuttle directamente no corresponde y hay que mirar el transelevador. Y si la cámara está por rediseñarse o ampliarse, primero el layout: automatizar sobre un trazado que va a cambiar es la forma más cara de equivocarse. Primero el proceso; el equipo después, y sólo si el volumen lo sostiene.

Preguntas frecuentes

¿Hasta qué temperatura trabaja un robot lanzadera?

Hasta −25 °C. Si su cámara opera más fría, el equipo que corresponde es el transelevador de pallets, que llega hasta −30 °C. La medición que define el sistema es la de trabajo real, tomada en el punto más frío y en el peor momento del ciclo, no la temperatura nominal que figura en el tablero.

¿Qué se hace con la condensación y el hielo?

Se manejan por diseño, no por mantenimiento correctivo. Se definen los puntos donde la carga cruza de frío a templado, las esclusas o cortinas que separan las zonas, los tiempos de permanencia de cada lado y las rutinas de descongelamiento. Los componentes y los lubricantes son los formulados para baja temperatura.

¿Cuánta energía ahorra automatizar la cámara?

Depende de su cámara, y no publicamos una cifra suelta porque llevaría a decidir mal. El mecanismo sí es claro: un sistema automático abre menos puertas y por menos tiempo, así que entra menos aire templado y húmedo. El cálculo se hace en el relevamiento, con sus movimientos por hora.

¿Cuánto tarda la instalación de un sistema en frío?

El plazo de los sistemas automáticos es de 3 a 4 meses desde la orden de compra, y en cámara hay que sumar la coordinación con el equipo de refrigeración y la definición de esclusas. Antes de decidir recibe el relevamiento, el layout y la ficha técnica calculada sobre su cámara.

Antes de cotizar, mida la temperatura real de la cámara

El relevamiento define temperatura de trabajo, cruce de zonas, altura libre y estado del piso, y con eso queda claro si corresponde shuttle o transelevador. Después vienen el layout, la ficha técnica y la cotización.