
El piso es la primera cosa que se mide en serio en un relevamiento, antes que la altura y bastante antes que el equipamiento. La razón es geométrica: cualquier equipo que trabaje en altura amplifica los desniveles de abajo. Esta página explica qué se releva exactamente, con qué instrumental, en qué momento del proyecto, quién firma cada cosa y qué alternativas aparecen cuando el piso no está en condiciones. Lo que no vas a encontrar acá es un número de tolerancia, y hay un motivo: esa cifra no es nuestra, la fija el fabricante del equipo que se elija.
Por qué la altura amplifica lo que pasa en el piso
Piense en un mástil vertical apoyado sobre una base que no está perfectamente horizontal. Cuanto más alto es el mástil, más se desplaza la punta por el mismo error abajo. Es la misma razón por la que un trípode mal nivelado arruina una foto de lejos y no una de cerca. Los sistemas automáticos de pallets trabajan en un rango de 7 a 40 metros de altura, así que un desnivel que a un metro del suelo es imperceptible, arriba se traduce en un desvío que el equipo tiene que compensar en cada ciclo. Esa compensación se paga de tres maneras: velocidad menor, desgaste mayor y precisión de posicionamiento más pobre justo donde importa, que es al depositar o retirar la carga. Por eso el piso no es un detalle de obra civil: es una condición de funcionamiento del sistema entero.
Qué se releva exactamente
Se relevan cinco cosas y conviene no confundirlas entre sí. Planitud es cuán ondulada está la superficie en distancias cortas: los baches y lomos que no se ven a simple vista. Nivelación es la pendiente general del piso a lo largo de todo el sector, que puede ser intencional, por escurrimiento, y aun así ser un problema para un pasillo largo. Estado de juntas es cómo están los bordes donde termina un paño de losa y empieza otro, porque las juntas descascaradas golpean las ruedas en cada pasada. Fisuras es dónde están, si son superficiales o pasantes, y si siguen abriéndose. Capacidad portante aparente es lo que se observa a ojo entrenado: hundimientos, marcas de asentamiento, pisos que suenan hueco. Esa última observación no reemplaza el cálculo, sólo dice dónde hace falta mirar en serio.
Con qué se mide y quién lo hace
El relevamiento inicial lo hace el equipo técnico durante la visita, con nivel óptico o láser y una grilla de puntos sobre el trazado previsto de los pasillos, no sobre el piso entero. Se levanta un plano de cotas y se marcan las zonas fuera de rango. Cuando el proyecto avanza y el sistema ya está definido, se contrata un relevamiento topográfico específico sobre las líneas exactas donde van a apoyar los rieles o circular los equipos, porque ahí la exigencia es mucho mayor que en el resto de la superficie. Esa medición fina se hace con el layout cerrado y antes de la orden de compra, nunca después. Y la verificación estructural, que es otra cosa, la firma un profesional matriculado. Un proveedor de equipos releva y anticipa, pero no firma por la estructura de una nave que no proyectó.
¿Cuál es la tolerancia de planitud que necesita mi depósito?
La respuesta honesta es que no la define STOKA ni la define el depósito: la define el fabricante del equipo que se elija, y está en su ficha técnica. Cada sistema tiene su propia exigencia, y no son parecidas entre sí: un equipo guiado por riel a gran altura pide muchísimo más que una estantería convencional operada con autoelevador. Por eso publicar un número universal sería inventar un requisito. El procedimiento real es el inverso: primero se releva el piso que tiene, después se ve qué sistemas conviven con esa medición, y recién ahí se contrasta contra la ficha del sistema candidato. Si alguien le da un número de tolerancia antes de saber qué equipo va a poner, le está dando una cifra sin sujeto. Pregunte contra qué ficha se verifica y va a ver si la conversación es seria.
Qué se hace si el piso no está en condiciones
Hay tres salidas y se evalúan por costo creciente. La primera es nivelación localizada: corregir sólo las franjas donde van a apoyar los rieles o circular los equipos, que suele ser una fracción chica de la superficie total. La segunda es un recrecido, una capa nueva sobre el piso existente, que resuelve planitud y estado de juntas de una vez pero come altura libre, así que hay que restarla del cálculo de densidad antes de decidir. La tercera es elegir un sistema menos exigente: bajar de un equipo guiado a gran altura a una alternativa compacta que tolere más desvío, aceptando menos densidad a cambio de no tocar el piso. Ninguna de las tres es un rechazo. Son tres presupuestos distintos para el mismo objetivo, y la comparación se hace con números en la mano.
Cuándo esto no es lo que necesita
Calcule el valor del espacio con el alquiler o el costo de oportunidad de su propio inmueble. Una superficie liberada puede permitir crecer o reorganizar actividades; solo es ahorro de alquiler si reduce una obligación de pago real.
Con qué conviene quedarse
El piso se mide primero porque la altura amplifica todo lo que pase abajo. Se relevan planitud, nivelación, juntas, fisuras y las señales visibles de capacidad portante, con nivel óptico o láser sobre el trazado de los pasillos, y después con topografía fina sobre las líneas exactas del sistema. La tolerancia no es un número universal: sale de la ficha técnica del equipo elegido. Y si el piso no da, hay tres caminos con tres costos distintos, ninguno de los cuales es dejar el proyecto afuera.
Preguntas frecuentes
No hay una sola. La tolerancia la fija el fabricante del equipo que se elija y figura en su ficha técnica, y varía muchísimo entre un sistema guiado por riel a gran altura y una estantería convencional operada con autoelevador. El procedimiento correcto es relevar el piso existente primero y contrastarlo después contra la ficha del sistema candidato, no al revés.
Justamente por eso. Un mástil vertical amplifica cualquier desnivel de la base: cuanto más alto llega, más se desplaza la punta por el mismo error abajo. Como los sistemas automáticos de pallets trabajan entre 7 y 40 metros, un desvío imperceptible al ras del suelo se convierte arriba en pérdida de velocidad, más desgaste y menor precisión al depositar o retirar la carga.
Hay dos verificaciones distintas y conviene no mezclarlas. La planitud se releva técnicamente y se contrasta contra la ficha del equipo elegido. La capacidad estructural del piso, en cambio, la firma un profesional matriculado sobre la documentación de la nave. Un proveedor de equipos releva, anticipa problemas y coordina, pero no firma por la estructura de un edificio que no proyectó.
Sí, y hay que restarla del cálculo antes de decidir. Un recrecido es una capa nueva sobre el piso existente: resuelve planitud y estado de juntas de una vez, pero consume altura libre, que es exactamente el recurso sobre el que se calcula la densidad. Por eso conviene compararlo contra la nivelación localizada, que corrige sólo las franjas de trabajo y no toca el resto.
Dos veces. El relevamiento inicial ocurre en la primera visita, con nivel óptico o láser sobre el trazado previsto de pasillos, y sirve para saber si hay un problema. La medición fina, topográfica y sobre las líneas exactas donde apoyan los rieles, se hace con el layout ya cerrado y antes de la orden de compra. Nunca después: corregir con el equipo en obra multiplica el costo.
