
Cuando un sistema de almacenaje automático entra al país, no paga un arancel: paga varios. Cada componente se clasifica por separado en la NCM —la Nomenclatura Común del Mercosur, el código con el que las aduanas de la región identifican cada mercadería— y de esa clasificación depende el tratamiento arancelario. Por eso dos sistemas parecidos pueden tener costos de nacionalización distintos. Acá explicamos qué es la NCM, por qué la clasificación decide lo que se paga, por qué un mismo sistema tiene componentes en posiciones distintas y qué rol juega el Decreto 513/2025. STOKA importa e integra; la clasificación la valida el despachante de aduana.
Qué es la NCM, en una frase
La NCM es el sistema de códigos numéricos con el que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay identifican cada mercadería que cruza sus fronteras. Está construida sobre el Sistema Armonizado de la Organización Mundial de Aduanas, así que sus primeros dígitos son los mismos que usa casi todo el mundo; los últimos son propios del Mercosur y permiten distinguir productos más específicos. Cada posición arancelaria de la NCM tiene asociado un tratamiento: derecho de importación, tasa de estadística, régimen de licencias si corresponde y eventuales beneficios o excepciones. Dicho en criollo: la NCM es la etiqueta con la que la aduana decide qué es lo que está trayendo, y de esa etiqueta cuelga todo lo demás.
Por qué la clasificación decide lo que se paga
El derecho de importación no se fija por lo que el equipo hace ni por lo que dice la factura del proveedor: se fija por la posición arancelaria en la que la mercadería queda clasificada. Un mismo bien puede caer en más de una posición discutible según su función principal, su grado de armado, sus materiales o la forma en que se presenta al despacho, y cada una de esas posiciones puede tener un tratamiento distinto. Por eso la clasificación no es un trámite administrativo posterior a la compra, sino una definición técnica que conviene resolver antes de cerrar la operación. Una clasificación mal armada trae dos riesgos concretos: pagar de más sin necesidad, o pagar de menos y enfrentar después un ajuste con intereses. En ambos casos el número que habías presupuestado deja de servir.
¿Cuánto arancel paga un equipo importado para un depósito?
No hay una respuesta única, y desconfíe de quien le dé un porcentaje al pasar. Depende de la posición en la que se clasifique cada componente, del origen de la mercadería y de los regímenes vigentes al momento del despacho. Lo que sí puede hacer, y conviene hacer temprano, es pedir que la propuesta venga con el detalle de componentes abierto, para que su despachante pueda preclasificar y estimar la carga tributaria total: derecho de importación, tasa de estadística, IVA y percepciones, según lo que corresponda a cada caso. Esa estimación es lo que después se convierte en un presupuesto confiable. STOKA entrega el detalle técnico y comercial que ese ejercicio necesita; el número final lo arma el despachante con la normativa vigente en la fecha del despacho.
Por qué un mismo sistema tiene componentes en posiciones distintas
Un sistema de almacenaje automático no es un objeto: es un conjunto. Puede incluir estructura de estantería, transelevadores o robots de lanzadera, transportadores, motores y reductores, variadores de frecuencia, tableros eléctricos, sensores y escáneres, y el software de gestión que coordina todo. Esos elementos no comparten naturaleza: la estructura metálica, la máquina de elevación y el equipamiento electrónico se clasifican en capítulos diferentes de la NCM. Además, la forma de presentación importa: no es lo mismo importar un equipo completo que traer partes que se ensamblan en destino. Como el sistema puede alcanzar de 7 a 40 metros de altura (criterio STOKA), la estructura suele pesar mucho en el valor total, y su tratamiento arancelario puede ser distinto del de los equipos que se mueven dentro de ella.
Qué rol juega el Decreto 513/2025
El Decreto 513/2025 establece un arancel de importación reducido para determinados bienes de capital, y lo hace según la clasificación NCM de cada componente. Ahí está la clave de por qué todo lo anterior importa: el beneficio no se aplica al proyecto en bloque ni al equipo por su nombre comercial, sino posición por posición. Un mismo sistema puede tener partes alcanzadas por el arancel reducido y otras que no lo estén, y la diferencia entre ambos escenarios se define en la clasificación. Por eso conviene involucrar al despachante mientras se define la ingeniería y no cuando la mercadería ya está en el puerto. Qué posiciones están alcanzadas y con qué alcance surge del texto del decreto y de las normas complementarias vigentes: no es algo que convenga citar de memoria.
Quién valida la clasificación y qué hace STOKA
La clasificación arancelaria la propone y la valida el despachante de aduana, que es el profesional habilitado para hacerlo y el que responde por la declaración ante el organismo. Cuando hay dudas razonables sobre en qué posición encuadra un bien, existen mecanismos de consulta previa ante la autoridad aduanera; también eso lo canaliza el despachante. El rol de STOKA es otro y es concreto: diseña el sistema, lo importa, lo instala, lo integra con su software de gestión y le da soporte, y entrega la documentación técnica que la clasificación necesita —detalle de componentes, fichas técnicas, descripción funcional, materiales y peso—. STOKA no da asesoramiento fiscal ni aduanero: el encuadre concreto lo confirman el despachante y el asesor impositivo de su empresa.
Cuándo el arancel no debería decidir el proyecto
El plazo de recupero se calcula con la inversión completa y el ahorro neto de su operación. Separe los ahorros que reducen un gasto real de la capacidad que queda disponible para crecer; liberar espacio o tiempo no equivale automáticamente a ahorrar dinero.
El orden que conviene
Primero defina qué sistema necesita su operación y con qué ahorro se paga. Después pida el detalle de componentes abierto y llévelo a su despachante para que preclasifique y estime la carga tributaria completa. Recién con ese número tiene un presupuesto que se sostiene. La instalación lleva de 3 a 4 meses desde la orden de compra (STOKA), así que hay tiempo para resolver la parte aduanera bien, sin apuro y sin sorpresas en el puerto. STOKA importa e integra; la clasificación la valida el despachante y el encuadre impositivo, el asesor de su empresa.
Preguntas frecuentes
NCM es la Nomenclatura Común del Mercosur: el sistema de códigos con el que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay identifican cada mercadería que cruza sus fronteras. Se apoya en el Sistema Armonizado de la Organización Mundial de Aduanas. De la posición en que se clasifica un bien dependen el derecho de importación, los requisitos de licencia y los beneficios que puedan alcanzarlo.
STOKA entrega el detalle de componentes, las fichas técnicas y la descripción funcional que se necesitan para clasificar. El cálculo de la carga tributaria lo hace el despachante de aduana con la normativa vigente a la fecha del despacho, porque depende de la posición de cada componente, del origen y de los regímenes aplicables. STOKA no da asesoramiento aduanero ni fiscal.
Porque un sistema automático es un conjunto de bienes de naturaleza distinta: estructura metálica, máquinas de elevación, transportadores, componentes electrónicos y software. La NCM los clasifica en capítulos diferentes, y cada uno puede tener su propio tratamiento. Además influye la forma de presentación: no es lo mismo un equipo completo que partes ensambladas en destino.
No. El decreto establece un arancel reducido para determinados bienes de capital según la clasificación NCM, es decir, posición por posición y no por proyecto ni por nombre comercial del equipo. Un mismo sistema puede tener componentes alcanzados y otros que no lo estén. El alcance concreto lo determina el despachante de aduana sobre el texto vigente.
Mientras se define la ingeniería, no cuando la mercadería ya está en el puerto. La clasificación condiciona el costo de nacionalización y, con él, el presupuesto completo del proyecto. Una preclasificación temprana permite comparar alternativas técnicas con su costo real puesto en depósito y evita ajustes posteriores con intereses.
