El RIMI (Régimen de Incentivo a la Manufactura e Industria, Ley 27.802) es el instrumento fiscal más relevante del 2026 para las PyMEs y empresas medianas que quieren automatizar sus almacenes, bodegas y depósitos en Argentina. A diferencia del RIGI — que requiere inversiones de USD 200 millones o más — el RIMI fue diseñado para proyectos de escala industrial estándar, sin umbral mínimo tan elevado. Su principal beneficio: amortización acelerada del 100% de los bienes de capital adquiridos en el primer ejercicio fiscal, más devolución anticipada del IVA en la importación de equipos. Para un proyecto de automatización de almacén de USD 500.000, estos dos beneficios reducen la carga fiscal del año de inversión en hasta USD 200.000.
Qué es el RIMI y quién puede acceder
El RIMI (Ley 27.802) es un régimen especial de incentivos para inversiones en manufactura e industria en Argentina. Está diseñado para empresas que no califican para el RIGI por no alcanzar el umbral de inversión mínima o no estar en los sectores elegibles de ese régimen. Los beneficios del RIMI aplican a: adquisición de bienes de capital nuevos (maquinaria, equipos de automatización, robótica industrial), importación de equipos con destino productivo, y proyectos de modernización de procesos industriales. Para acceder, la empresa debe presentar un proyecto de inversión ante AFIP con la documentación técnica y comercial del equipo a adquirir. STOKA acompaña ese proceso con la documentación técnica del proyecto.
Amortización acelerada de bienes de capital: cómo funciona
Normalmente, un sistema ASRS o un transelevador se amortiza contablemente en 10 años (10% por año). Con el RIMI, es posible amortizar el 100% del bien en el primer ejercicio fiscal. ¿Qué significa eso en términos de caja? Para una empresa que tributa Ganancias al 35%, un sistema de USD 500.000 = ARS equivalente en activo fijo. Con amortización acelerada, ese monto completo se deduce en el año 1, reduciendo la base imponible de Ganancias en USD 500.000. El ahorro fiscal en el primer ejercicio es de USD 175.000 (35% × USD 500.000) en lugar de USD 17.500 (35% × 10% × USD 500.000) con amortización normal. La diferencia es de USD 157.500 de liquidez adicional en el primer año.
Devolución anticipada del IVA: impacto en el flujo de caja
Al importar equipos ASRS, la empresa paga IVA en la aduana. Normalmente, ese IVA se recupera a través del crédito fiscal en el plazo habitual del proceso AFIP, que puede extenderse entre 6 y 18 meses. El RIMI habilita la devolución anticipada del IVA de las importaciones de bienes de capital en un plazo mucho menor —usualmente 90 a 120 días— mejorando significativamente el flujo de caja del proyecto. Para un sistema de USD 800.000 (con IVA de 21% = USD 168.000), recuperar ese monto en 3 meses en lugar de 12-18 meses representa un beneficio financiero equivalente al costo del dinero en ese período.
Combinación RIMI + Decreto 513/2025 + BICE: el escenario óptimo
Los tres instrumentos son compatibles y se potencian mutuamente. El Decreto 513/2025 reduce el arancel de importación según la clasificación NCM (ahorro variable según NCM). El RIMI reduce la carga fiscal del primer año con amortización acelerada y devolución anticipada de IVA. La línea BICE financia hasta el 80% del proyecto a 10 años con tasa preferencial. En un proyecto representativo de USD 1.000.000: el arancel 0% ahorra USD 150.000, la amortización acelerada RIMI genera USD 350.000 de deducción impositiva en el año 1, y el BICE reduce el desembolso inicial a USD 200.000. El impacto sobre el flujo de caja del primer año es dramático: la empresa puede arrancar un sistema de un millón de dólares con un desembolso neto inicial que compite con el costo laboral que está reemplazando.
El 2026 no se va a repetir
El RIMI, el Decreto 513/2025 y el BICE se alinearon en un momento inusual. No hay garantía de que este contexto fiscal se mantenga más allá de 2026-2027: los decretos tienen revisión anual y los regímenes fiscales cambian. Las empresas que estructuren sus proyectos de automatización en esta ventana de oportunidad capturan beneficios que las que esperen pueden no tener disponibles. STOKA analiza qué combinación de beneficios maximiza el ahorro para tu proyecto específico de forma gratuita.
Frequently asked questions
¿En qué se diferencia el RIMI del RIGI?
El RIGI (Ley 27.742) requiere inversiones de USD 200 millones o más y ofrece 30 años de estabilidad fiscal total. El RIMI (Ley 27.802) está diseñado para proyectos de escala industrial estándar — sin umbral mínimo tan elevado — y ofrece amortización acelerada y devolución anticipada de IVA. Para la mayoría de los proyectos de automatización de almacenes y depósitos en Argentina, el RIMI es el instrumento más accesible y aplicable.
¿Qué documentación necesito para acceder al RIMI?
Básicamente necesitás: factura proforma o contrato de compra del bien de capital, descripción técnica del equipo y su función productiva, y la adhesión formal al régimen a través de AFIP. STOKA provee toda la documentación técnica del sistema ASRS requerida por el régimen.
¿El RIMI aplica a software WMS/WCS además del hardware?
El software de gestión y control de almacenes (WMS/WCS) adquirido como parte de un sistema integrado de automatización puede calificar como bien de capital bajo el RIMI. La categorización específica depende de cómo se estructura el contrato. STOKA recomienda consultar con el asesor impositivo antes de la firma del contrato.
¿Cuándo convendrá más una ruta RIGI que el RIMI?
El RIGI conviene cuando el proyecto supera los USD 200 millones y la empresa busca estabilidad fiscal a 30 años con libre disponibilidad de divisas. Para proyectos menores — prácticamente todos los proyectos de automatización de almacenes, bodegas y depósitos industriales standard — el RIMI + Decreto 513 + BICE es la combinación más accesible y de mayor impacto en el corto plazo.